Las regiones Altos e Istmo-Costa de Chiapas continúan registrando altos niveles de violencia contra niñas, niños y adolescentes, una problemática que mantiene en alerta a autoridades y organizaciones dedicadas a la protección de la infancia.
De acuerdo con datos presentados por instancias estatales, en los últimos años se han acumulado más de 200 denuncias relacionadas con agresiones sexuales y maltrato infantil en ambas zonas del estado, convirtiéndolas en algunos de los focos rojos más preocupantes en materia de protección de menores.
Especialistas advierten que uno de los aspectos más alarmantes es que alrededor del 60 por ciento de los casos ocurre dentro del entorno familiar, donde las víctimas deberían encontrar seguridad y protección.
Ante este panorama, autoridades y organismos civiles han fortalecido campañas de prevención, orientación y denuncia, con el objetivo de detectar oportunamente situaciones de riesgo y brindar atención integral a las víctimas. Sin embargo, reconocen que el problema persiste y requiere una mayor participación de la sociedad para combatir el silencio que rodea este tipo de delitos.
La situación ha generado preocupación debido a que la violencia infantil continúa afectando a cientos de menores en la entidad, pese a los esfuerzos institucionales encaminados a reducir estos hechos y promover entornos seguros para el desarrollo de la niñez.




