La caravana migrante “Fe y Esperanza con Dios”, integrada principalmente por personas centroamericanas, comenzó a dispersarse en Arriaga, Chiapas, luego de que agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) ofrecieran a sus integrantes documentos de tránsito y traslado hacia Tuxtla Gutiérrez.
De acuerdo con testimonios de los migrantes, más de 100 personas aceptaron la propuesta y fueron trasladadas en vehículos oficiales. Otros integrantes rechazaron la oferta y optaron por continuar su camino por cuenta propia.
El contingente había partido de San Pedro Sula, Honduras, el 20 de septiembre, y entró a México cuatro días después por el municipio de Suchiate. Durante su recorrido por la costa de Chiapas, sus integrantes caminaron más de 250 kilómetros, enfrentando lluvias, temperaturas superiores a los 30 grados, falta de alimentos y dificultades para descansar.
Algunos migrantes dijeron que aceptaron el traslado debido al agotamiento y a la presencia de mujeres y niños en el grupo. Otros expresaron desconfianza y temor a ser deportados. Hasta el cierre del reporte, el INM no había respondido a la solicitud de información sobre las condiciones del acuerdo y los documentos ofrecidos.




