Colectivos de búsqueda, organizaciones de derechos humanos y familiares exigieron justicia por el feminicidio de Yerli Yaritza, joven de 18 años que fue hallada sin vida en su domicilio en el barrio Guadalupe Pashilá, en Ocosingo, Chiapas. Su muerte ha generado indignación, especialmente porque la joven era parte activa de un colectivo de buscadoras que continúa la búsqueda de su padre desaparecido desde 2024.
De acuerdo con la información difundida por el colectivo, Yerli fue encontrada con signos de violencia y posibles indicios de abuso sexual. Su cuerpo fue localizado la mañana del sábado, lo que desató una ola de denuncias públicas ante el riesgo constante que enfrentan las mujeres dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas en la entidad.
Su madre, también integrante del colectivo, recordó que la joven se había involucrado desde muy pequeña en las vigilias, reuniones y acciones de búsqueda para dar con el paradero de su padre. Compañeras describieron a Yerli como una joven solidaria, responsable y comprometida con la causa, lo que ha vuelto su asesinato aún más doloroso y simbólico para el movimiento.
Tras darse a conocer el caso, colectivos de todo el país se pronunciaron para exigir que la investigación se realice con perspectiva de género y sin impunidad. También demandaron protección efectiva para las mujeres buscadoras, quienes aseguran estar expuestas a amenazas, agresiones y violencia debido a su labor.
Diversas organizaciones coincidieron en que el asesinato de Yerli se suma a un contexto de creciente riesgo para quienes buscan a sus familiares desaparecidos en Chiapas. Señalaron que este crimen no puede quedar impune y pidieron que se garantice justicia, verdad y reparación para su familia.




