El endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos ha modificado los patrones de movilidad humana en la frontera sur de México y ha provocado que Chiapas deje de ser únicamente un territorio de tránsito para convertirse también en un lugar de permanencia para personas migrantes que anteriormente buscaban llegar al norte del continente.
Así lo señaló Diana Damián Palencia, coordinadora general de Formación y Capacitación A.C. (FOCA), quien explicó que las restricciones impulsadas por el gobierno de Donald Trump han llevado a numerosas personas y familias a reconsiderar sus posibilidades de continuar el recorrido hacia territorio estadounidense.
La organización brindó atención durante 2025 a más de 3 mil 400 personas, principalmente mujeres migrantes y sus familias, procedentes de Haití, Honduras, El Salvador y Guatemala, así como de distintos países de África y Asia.
Damián Palencia indicó que muchas de estas personas abandonaron sus lugares de origen por situaciones de violencia, amenazas, pobreza extrema y falta de oportunidades. Ante las dificultades para continuar su trayecto, algunas han optado por permanecer en territorio chiapaneco y buscar alternativas para establecerse.
La defensora también advirtió que las mujeres migrantes enfrentan condiciones particulares de vulnerabilidad, entre ellas violencia doméstica, discriminación y obstáculos para acceder a empleos formales. La falta de documentación migratoria, la nacionalidad, la apariencia física y el nivel educativo pueden convertirse en barreras adicionales para conseguir estabilidad económica.
Ante este panorama, la coordinadora de FOCA consideró necesario que las autoridades fortalezcan las políticas públicas, actualicen el marco legislativo y destinen mayores recursos para atender a la población migrante. Señaló que las instituciones deben reconocer que una parte de estas personas ya no se encuentra solamente de paso, sino que busca permanecer temporal o permanentemente en Chiapas.




