Alrededor de 101 niñas y niños de Fracción Tzanembolom, en el municipio de Chenalhó, Chiapas, permanecen sin recibir clases desde febrero de 2024 debido a la situación de violencia que afecta a la comunidad.
Documentos de la Secretaría de Educación estatal señalan que las actividades escolares se suspendieron el 12 de febrero de 2024, después de que Prudencio Pérez Pérez, quien había formado parte del comité de educación, fuera víctima de un atentado mortal. Desde entonces, las clases no se han reanudado.
La escuela primaria bilingüe Amado Nervo tiene cuatro docentes asignados para atender a estudiantes de cinco grados escolares; sin embargo, los informes oficiales indican que no ha sido posible brindarles atención por la falta de espacios educativos y las condiciones de inseguridad.
El caso volvió a cobrar relevancia luego de que familias de la comunidad denunciaran que un grupo armado presuntamente obliga a menores a consumir drogas y ejerce amenazas contra los habitantes.
La violencia también provocó el desplazamiento de 267 personas de la comunidad vecina de Centro Tzanembolom durante 2024, de acuerdo con la documentación citada en los reportes.
Pese a los operativos de seguridad realizados en Chenalhó, las familias continúan enfrentando dificultades para recuperar sus actividades cotidianas y garantizar la educación de sus hijos.
La suspensión prolongada de clases representa un riesgo para el desarrollo y el futuro educativo de los menores, quienes acumulan más de dos años sin acceso regular a la enseñanza presencial.




